Tras  su derrota hace apenas siete días, el intendente Jesús Cariglino tiene pensado resistir desde el Concejo Deliberante los próximos años y complicarle la gestión al intendente electo Leonardo Nardini. El cariglinismo conservará una mayoría de 13 ediles, frente al bloque de 10 que tendrá en diciembre el Frente para la Victoria, y uno de Cambiemos.

Alberto Cobreros en su oficina

Alberto Cobreros en su oficina.

Con los resultados electorales, se suspendió la reunión de comisiones que estaba prevista el lunes 26. En lo que va del año, de las 15 sesiones, siete fueron suspendidas por el cariglinismo sin mayores argumentos.

Desde el lunes pasado, hay un estado asambleario dentro de la estructura del cariglinismo: pases de factura por los resultados electorales que llegaron a los golpes y saqueo de algunos bienes que no estuvieran amurados a la pared ni en los libros de auditorías. También hubo rumores de desguace en los hospitales municipales, pero después de una recorrida y reunión con autoridades, los concejales del Frente para la Victoria corroboraron que el servicio hospitalario “funciona normalmente”.

Después de unas primeras horas de deconcierto, Cariglino vio una luz de esperanza que, naturalmente, no viene del peronismo: el triunfo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos y la incertidumbre de la definición presidencial.  Tanto la Gobernación como la Provincia pueden quedar en las manos amistosas del macrismo. Es por eso que el cariglinismo ya diseñó la estrategia para los próximos dos años.

El lunes siguiente al escrutinio, el presidente del Concejo, el cariglinista Alberto Beto Cobreros, dijo lo que sentía desde 2013, cuando lo obligaron a renovar un mandato más, ganas de irse, de renunciar en diciembre. En estado de estupor, Cobreros llegó a decirle al personal no efectivo que con su adiós habría varias bajas. Pero a las pocas mantuvo una reunión con Cariglino y una vez más le deshicieron sus planes: sería parte de la barricada contra el nardinismo.

                En estas dos décadas en que gobernó el distrito, los concejales que le responden no presentaron ni un solo proyecto propio sino que se encargaron de votar los que les mandaron desde el Ejecutivo. La cifra impresiona y vale repetirla: en 20 años ni un solo de los concejales del cariglinismo modificó una coma de los proyectos que tuvieron que tratar.  Pero hoy el Concejo Deliberante se torna el ámbito más importante para el intendente que se va. Conservará una mayoría de 13 ediles y frente al bloque de 10 que tendrá en diciembre el Frente para la Victoria, y uno de Cambiemos.

                Al cobrar tanta importancia el Concejo, Cariglino quiere asegurarse el ciento por ciento de lealtad de su bloque. Aunque aún no hubo sesión para votar cambios, la concejala Myrian Zabala ya vació su oficina y se instaló allí Lucía Bonfatti, la original en la lista de 2013 y quien viene de trabajar durante mucho tiempo en la Privada del Municipio. Aunque se trata de resistir al máximo, el candidato a primer concejal  Diego Cariglino no asumiría. Al menos por ahora. Hay versiones que indican que incluso que el presupuesto 2016, que se debe votar en pocas semanas, estaría siendo modificado para garantizar la relevancia que tomará el Concejo en la disputa política que se viene.

Natalia Biazzini